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Loco anónimo.


-Pasaba los dias encerrado en su cuarto. No veía la luz del sol, y la soledad le consumía el corazón. Había vivido tanto que el pasado le parecía un simple sueño. Los recuerdos, ya fueran felices o tristes, le atormentaban. Le decían que estaba loco, y quizás... comenzaran a tener razón. Un loco
+Vivimos en una sociedad en la que todo el mundo está loco, aunque ya se ha convertido en algo tan habitual que la gente no se da cuenta.. Jamás podemos dejar que la soledad consuma nuestro corazón, porque debemos tener muy claro, que NUNCA estaremos solos en el mundo, siempre habrá alguien que mire por tí, se preocupe por tí en silencio y sufra cuando tú lo haces.. SIEMPRE. Y quizás sean personas de las cuales nunca esperamos nada, simplemente porque creemos que ellas no piensan o se acuerdan de nosotros :)

Esta entrada es diferente, parece que no tiene ni pies ni cabeza, pero simplemente es un comentario que he leido (me lo han hecho, vía ask). La verdad es que no todo el mundo tiene un anónimo que te deja una "pregunta" cuando menos te lo esperas y en ella siempre te da un consejo o simplemente te dice algo con lo que te sientes identificada... Casualmente siempre me dice cosas que tienen que ver con mi estado anímico o con algo que me haya pasado recientemente... Me atrevería a decir que mi loco anónimo es como mi angel de la guarda. 

Simplemente quería decir eso, gracias por leerme :)

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Sé feliz.

No te fíes de todos aquellos visionarios que hablen de la vida sin caballos galopando en su mirada. 

Ni escuches a quien no alce la vista de vez en cuando para mirarle las bragas a una estrella. No verás a ninguno de ellos llorando de emoción tras un orgasmo por una canasta sobre la bocina del eterno segundón. Sigue el ejemplo de los locos necesarios que se abrochan a la vida cuando quitan un botón, de los que encuentran a Dios al abrir tu cremallera. 

Síguelos a ellos. A los que piensan que solo el amor puede hacer que lo imposible se vuelva a repetir. A los poetas que saben que quien tiene un lápiz tiene un paraíso en el bolsillo. Sigue solo a esos. A los que buscan la hermosura en la niebla de un poema. A aquellos que cuando tocan una piel comprenden todo.

Y huye. Huye de quien tenga tanta razón que nunca tenga nada. De aquellos que jamás dudan, porque estarán mintiendo. Huye de quien no crea que un Lunes tiene un callejón hacia el Nirvana. De todo aquel que no considere que hay niños…

Y por eso esta letra te canto...

"Hoy me la crucé, con su agobio y sus prisas, que ya de temprano esa es su premisa.
Tobogán de emociones. Ahora sol, ahora sombra.
Y aunque el mundo te pide que seas superwoman, a veces caes a la lona.
Mujeres rotas, sin desconsuelo, siempre a merced del aguacero. Coraza en pecho y alma de mártir. Por fuera fuerte, por dentro frágil.
Y ten estudios. Cuida esos kilos de más. Y ten trabajo y no seas mala madre, que para ti esta despiadada sociedad pide el doble que otros hacen...
Son mujeres que caminan sin saber a donde caminar. Un refugio van buscando en la forma de un abrazo cuando ya no pueden más. Olvidaron de quererse que no hay tiempo para ti. Son tus sueños la utopía en un tren de cercanías que no va a parar aquí. Aun recuerdo cuando eramos chiquillos, esas tardes que hablabas del destino, donde no había ni planchas ni niños ni caminos malditos.
Y aunque sé que me quieres y te quiero, que culpable amor mío me siento."
Tino Tovar - Comparsa El Creador


Lo que Madrid me enseñó.

Odié la ciudad y sus prisas. Odié la ciudad y su cerveza (¿cómo puedes beber eso?). Odié el frío y la ciudad. Odié la ciudad y sus robos. Odié la ciudad y lo grande que esta era. Odié la ciudad y ella me hizo crecer, sobreviviendo. 
Hoy, echo la vista atrás y solo me queda sonreír por todo lo que he vivido. 
¿Siendo sincera? Ha sido un año perrísimo. He tenido días en los que abandonar era mi primera y única opción. He tenido días en los que el miedo me dejaba paralizada entre las cuatro paredes que forman mi habitación. He tenido tanto días de lágrimas que ya he olvidado los motivos por los que lloraba. 
Me quedo con todo el sufrimiento, los días malos y las lágrimas. Me quedo con todos los días en los que he deseado estar en casa, con los míos, cerca y no tan lejos. Me quedo con los días en cama, con fiebre, jaqueca o dolor de ovarios, esos días en los que no había nadie cerca que viniese a darme una pastilla (o un abrazo). Me quedo con su inseguridad, sus tres intentos de robos y …