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#Imagina Blas.


ESTA ENTRADA ES DIFERENTE. ESTA ENTRADA ES SOLO PARA AURYNERS, PORQUE A LOS QUE NO SOIS AURYNERS NO OS GUSTARA SEGURAMENTE. Yo ya he avisado :)


Imagina Blas.
Vas andando por la calle, con tu aire de chica despistada que te caracteriza. De repente alguien te para y te pregunta si tienes hora, "las cinco y cuarto" contestas. Apenás te fijas en quien te ha preguntado, solo te da tiempo a  ver los ojos, preciosos por cierto, el chico te sonríe te da las gracias y sale corriendo en dirección contraria a la que tu vas. No sabes por qué pero sientes algo extraño después de haberlo visto. 
Al día siguiente cuando vuelves de la academia te acuerdas de ese chico. Esos ojos no se te quitan de la cabeza. De repente alguien te habla -¿tienes hora?. Te giras y ¡sorpresa! es el chico de los ojazos. Tú miras el reloj y ¡segunda sorpresa! -las cinco y cuarto, le respondes. Es la misma hora que ayer, jolín que casualidad. Pero esta vez es diferente, parece que el chico no lleva tanta prisa -Gracias, me llamo Blas, encantado.- te dice. Tú te sorprendes mucho, te presentas algo confundida.
-Te puedo invitar a un café(?)- te dice.
Tu aceptas y vais juntos a la cafetería que hay dos calles más abajo. Pasais toda la tarde juntos, la verdad es que tú has hablado poco pero ha sido una tarde bastante entretenida. Resulta que el chico se había fijado en tí hacía tiempo y sabía perfectamente que pasabas todos los días por aquella calle a la misma hora, porque salías de la academia. Él aprovechaba para verte, pero tú como eres una despistada jamás te habías dado cuenta.
De repente suena el movil. ES TÚ MADRE. Se te ha pasado la tarde tan rápido que habías olvidado que tenías que volver a casa...
-Bueno Blas, encantada de haberte conocido, la verdad es que eres un encanto. Espero volver a verte pronto. -le dices- me tengo que ir ya, mi madre me esta buscando.
-Vale, la verdad es que me ha costado mucho trabajo dar este paso, pero no me arrepiento de haberlo hecho -te contesta.
Ambos os levantais y cuando vas a darle dos besos para despedirte te agarra el brazo. Tú no sabes bien porque lo hace, es todo tan confuso. Te agarra por la cintura y te pega a él...
-Quiero verte aquí todos los días a la misma hora... hasta el fin de los días -te susurra al oído.
Tú lo miras y sonríes. Pero no te da tiempo decir algo cuando te das cuenta que te está besando...
-Prometeme que te voy a ver aquí todos los días mon petit amour -te dice despidiendose con una gran sonrisa.


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Sé feliz.

No te fíes de todos aquellos visionarios que hablen de la vida sin caballos galopando en su mirada. 

Ni escuches a quien no alce la vista de vez en cuando para mirarle las bragas a una estrella. No verás a ninguno de ellos llorando de emoción tras un orgasmo por una canasta sobre la bocina del eterno segundón. Sigue el ejemplo de los locos necesarios que se abrochan a la vida cuando quitan un botón, de los que encuentran a Dios al abrir tu cremallera. 

Síguelos a ellos. A los que piensan que solo el amor puede hacer que lo imposible se vuelva a repetir. A los poetas que saben que quien tiene un lápiz tiene un paraíso en el bolsillo. Sigue solo a esos. A los que buscan la hermosura en la niebla de un poema. A aquellos que cuando tocan una piel comprenden todo.

Y huye. Huye de quien tenga tanta razón que nunca tenga nada. De aquellos que jamás dudan, porque estarán mintiendo. Huye de quien no crea que un Lunes tiene un callejón hacia el Nirvana. De todo aquel que no considere que hay niños…

Y por eso esta letra te canto...

"Hoy me la crucé, con su agobio y sus prisas, que ya de temprano esa es su premisa.
Tobogán de emociones. Ahora sol, ahora sombra.
Y aunque el mundo te pide que seas superwoman, a veces caes a la lona.
Mujeres rotas, sin desconsuelo, siempre a merced del aguacero. Coraza en pecho y alma de mártir. Por fuera fuerte, por dentro frágil.
Y ten estudios. Cuida esos kilos de más. Y ten trabajo y no seas mala madre, que para ti esta despiadada sociedad pide el doble que otros hacen...
Son mujeres que caminan sin saber a donde caminar. Un refugio van buscando en la forma de un abrazo cuando ya no pueden más. Olvidaron de quererse que no hay tiempo para ti. Son tus sueños la utopía en un tren de cercanías que no va a parar aquí. Aun recuerdo cuando eramos chiquillos, esas tardes que hablabas del destino, donde no había ni planchas ni niños ni caminos malditos.
Y aunque sé que me quieres y te quiero, que culpable amor mío me siento."
Tino Tovar - Comparsa El Creador


Lo que Madrid me enseñó.

Odié la ciudad y sus prisas. Odié la ciudad y su cerveza (¿cómo puedes beber eso?). Odié el frío y la ciudad. Odié la ciudad y sus robos. Odié la ciudad y lo grande que esta era. Odié la ciudad y ella me hizo crecer, sobreviviendo. 
Hoy, echo la vista atrás y solo me queda sonreír por todo lo que he vivido. 
¿Siendo sincera? Ha sido un año perrísimo. He tenido días en los que abandonar era mi primera y única opción. He tenido días en los que el miedo me dejaba paralizada entre las cuatro paredes que forman mi habitación. He tenido tanto días de lágrimas que ya he olvidado los motivos por los que lloraba. 
Me quedo con todo el sufrimiento, los días malos y las lágrimas. Me quedo con todos los días en los que he deseado estar en casa, con los míos, cerca y no tan lejos. Me quedo con los días en cama, con fiebre, jaqueca o dolor de ovarios, esos días en los que no había nadie cerca que viniese a darme una pastilla (o un abrazo). Me quedo con su inseguridad, sus tres intentos de robos y …