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Mostrando entradas de agosto, 2013
Entre alcohol y cigarros prometieron ser amigos para siempre.

A los pocos años,  la serie se terminó.

La fugacidad de una amistad depende del sacrificio mutuo.

-Lunática.

Microcuentos.

"Al menos tiene los ojos grandes. Me gustan los ojos grandes."  Se consolaba la princesa mientras miraba a su esposo, el sapo.


-¿Quién eres?
-Soy tú, venido de un mundo paralelo donde el miedo no me paralizó.


La princesa no perdió su zapato, simplemente lo escondió para que ningún príncipe estúpido pudiese hacerse dueño de ella.


Cerró los ojos y comenzó su viaje por las nubes. Desde ahí podría cuidar a su nieto sin miedo a nada.


Bailó toda la noche hasta que las lágrimas se borraron de su cara y el fulano la hizo sonreir.

Búsqueda

Ahora que ya no tenía a nadie en quien perderse, decidió que era hora de encontrarse a sí misma.

Se levantó de golpe y fue directa al viejo baúl que tenía debajo de la ventana. Se sentó, como si fuera un indio en plena reunión, y lo abrió. Echó un vistazo rápido y acto seguido TACHÁN! Seguía ahí, intacto, tal y como lo dejó el día que, con ayuda de su madre, recogió las cosas de su antigua habitación para mudarse a ese piso en la ciudad. Era su viejo discman.

Volvió a levantarse del suelo con el discman en la mano y se paró en frente de la estantería.
Tercer estante, segundo disco empezando por la izquierda, sin contar el viejo disco de canciones infantiles. Metió el Cd en el discman y rezó en su interior para que funcionase.

La música comenzó a sonar en su cabeza y al mismo tiempo se tumbó en el sofá.

Hacia una noche perfecta para viajar, por todas y cada una de las estrellas, así de paso vería a su abuela.. hacía tiempo que no hablaba con ella.
Desde que se mudó, todo había cambiado…

Nada

Se quitó el maquillaje y se enjuago la cara con agua fría. Se seco mientras miraba su cara en el espejo.

Apagó la luz del cuarto de baño y sumida en sus pensamientos se fue a la cama. Se sentó en el borde y como un acto reflejo recogió sus piernas rápidamente, el monstruo podía atraparla.

Las manos terroríficas del ser que había estado atemorizándola durante toda su infancia poco a poco se estaban convirtiendo en manos familiares. Cada noche salía de su habitación; al callejón. Para desnudar su alma y convertirse en nada.

Nada que mirar, ni que preguntar, nada que sufrir, ni que pensar. Nada que puedan recordar por la mañana...