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Mostrando entradas de diciembre, 2013

No sé como hacer

Y quizás, algún día sea capaz de contar con palabras todo lo que ha vivido y sentido durante este año...

Mientras tanto guarda cada uno de los recuerdos en pequeñas sonrisas. 
Porque si algún día, alguien está lo suficientemente aburrido como para escribir algo sobre mí, no creerá nada porque las cosas que le pasan a Lunática son increíbles.
Quizás, en algún momento de mi vida, encuentre las palabras exactas para contarlo sin derramar lágrimas de emoción.

El vals.

Se sorprendió al ver que era capaz de bailar con esos tacones. Daba vueltas, se movía hacia delante y hacia atrás como siempre había visto hacer a los demás. La compañía era lo menos importante, ella se sentía enamorada.

Enamorada de la música, enamorada de su vestido, enamorada de su manera de bailar, enamorada de la felicidad que le inundaba el corazón en ese mismo instante. La compañía era importante, porque los vals no se bailan solos.
Giraba y giraba mientras sonreía como una tonta, su corazón latía tan rápido que sin querer soltó una carcajada. Era tan feliz, que solo el ruido de la caja de música al caer al suelo pudo despertarla de ese sueño. 
Aunque ella continuó riéndonse, soltó la escoba y se agachó a recoger la caja de música que se había caído. 'Algún día alguien me invitará a bailar un vals, y entonces ninguna escoba me pisará los pies' dijo Lunática. Se le daba tan bien soñar despierta que se estaba convirtiendo en una profesional de la ilusión. Con la caja de música…