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Le falta valentía.

'Tenía mil cosas en la cabeza, pero solo un nombre.'

Se fue a dar un paseo, sola, por el centro de la ciudad. Caminaba despacio, observando cada detalle que la rodeaba. Las calles, las personas, las casas, los perros, los coches, los turistas que fotografiaban monumentos.. miraba todo, sin dejar nada atrás. Desconectada de la realidad, dejándose llevar.

Esta vez decidió cambiar el camino que hacia cuando salia a pasear y perderse por calles que no había pisado nunca. Descubrió calles abarrotadas y calles tan solitarias que podía escuchar el latido de su propio corazón haciendo eco en las paredes. 

"A ti, que quizás nunca leas esto, te mentiría si dijese que no te busco. Te mentiría si no admitiese que me pongo nerviosa cuando me hablas. Te mentiría si dijese que no me gusta mirarte cuando no te das cuenta. Te mentiría si dijese que todo esto es mentira. Admito que me gusta tu sonrisa, tu aire misterioso y mirada, cuando piensas que no me doy cuenta que me estas mirando. Admito que me gusta que me hables, aunque sea para preguntarme la hora. Admito que me he imaginado un futuro a tu lado, nos he visto a los dos juntos celebrando algo sin importancia, de la mano por esas calles en las que anduve perdida. Admito que he vuelto a ilusionarme.
Pero de que sirve toda esta ilusión si no soy capaz de mirarte a los ojos cuando te hablo, si soy una cobarde que no es capaz de admitir la atracción que siente por ti. Es verdad que todos los caminos llevan a Roma y yo misma he seguido miles de esos caminos, pero siempre me he quedado en la puerta, junto al cartel de bienvenido, siempre me ha faltado ese paso para ser feliz del todo. 
Contigo bajé la guardia y quise arriesgarme. Me gustaría matar el tiempo repasando nuestra historia. Me gustaría llegar a casa y verte concentrado entre tus cosas. Me gustaría poder dejar todo mi pasado atrás y dar un paso adelante. Me gustaría que te quedases un rato más, hasta el final.
Pero claro, tu eres un chico de película. El guapo del que se enamora la protagonista, el cuál se enamora de la protagonista guapa, no de la segundona fea. Entre mi cobardía para decirte que me gustas y que tú jamás te fijarás en mí...  "

Dejó de escribir, y después de leerlo todo, guardó la carta. 


Moony nunca llegó a entregar esa carta,
se limitó a sonreirle mientras el tiempo pasaba entre los dos.

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Sé feliz.

No te fíes de todos aquellos visionarios que hablen de la vida sin caballos galopando en su mirada. 

Ni escuches a quien no alce la vista de vez en cuando para mirarle las bragas a una estrella. No verás a ninguno de ellos llorando de emoción tras un orgasmo por una canasta sobre la bocina del eterno segundón. Sigue el ejemplo de los locos necesarios que se abrochan a la vida cuando quitan un botón, de los que encuentran a Dios al abrir tu cremallera. 

Síguelos a ellos. A los que piensan que solo el amor puede hacer que lo imposible se vuelva a repetir. A los poetas que saben que quien tiene un lápiz tiene un paraíso en el bolsillo. Sigue solo a esos. A los que buscan la hermosura en la niebla de un poema. A aquellos que cuando tocan una piel comprenden todo.

Y huye. Huye de quien tenga tanta razón que nunca tenga nada. De aquellos que jamás dudan, porque estarán mintiendo. Huye de quien no crea que un Lunes tiene un callejón hacia el Nirvana. De todo aquel que no considere que hay niños…

Y por eso esta letra te canto...

"Hoy me la crucé, con su agobio y sus prisas, que ya de temprano esa es su premisa.
Tobogán de emociones. Ahora sol, ahora sombra.
Y aunque el mundo te pide que seas superwoman, a veces caes a la lona.
Mujeres rotas, sin desconsuelo, siempre a merced del aguacero. Coraza en pecho y alma de mártir. Por fuera fuerte, por dentro frágil.
Y ten estudios. Cuida esos kilos de más. Y ten trabajo y no seas mala madre, que para ti esta despiadada sociedad pide el doble que otros hacen...
Son mujeres que caminan sin saber a donde caminar. Un refugio van buscando en la forma de un abrazo cuando ya no pueden más. Olvidaron de quererse que no hay tiempo para ti. Son tus sueños la utopía en un tren de cercanías que no va a parar aquí. Aun recuerdo cuando eramos chiquillos, esas tardes que hablabas del destino, donde no había ni planchas ni niños ni caminos malditos.
Y aunque sé que me quieres y te quiero, que culpable amor mío me siento."
Tino Tovar - Comparsa El Creador


Lo que Madrid me enseñó.

Odié la ciudad y sus prisas. Odié la ciudad y su cerveza (¿cómo puedes beber eso?). Odié el frío y la ciudad. Odié la ciudad y sus robos. Odié la ciudad y lo grande que esta era. Odié la ciudad y ella me hizo crecer, sobreviviendo. 
Hoy, echo la vista atrás y solo me queda sonreír por todo lo que he vivido. 
¿Siendo sincera? Ha sido un año perrísimo. He tenido días en los que abandonar era mi primera y única opción. He tenido días en los que el miedo me dejaba paralizada entre las cuatro paredes que forman mi habitación. He tenido tanto días de lágrimas que ya he olvidado los motivos por los que lloraba. 
Me quedo con todo el sufrimiento, los días malos y las lágrimas. Me quedo con todos los días en los que he deseado estar en casa, con los míos, cerca y no tan lejos. Me quedo con los días en cama, con fiebre, jaqueca o dolor de ovarios, esos días en los que no había nadie cerca que viniese a darme una pastilla (o un abrazo). Me quedo con su inseguridad, sus tres intentos de robos y …