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69.G

Noches de Sabina, tequila y calor.

Encima de la mesa el cenicero con restos de cigarrillos consumidos, barras de labio color rojo pasión como la pasión que desataba esa joven escritora mientras escribía sobre el papel. Ideas que iban y venían a su cabeza, relatos, historias, recuerdos y todo eso en la memoria. Odio, pasión, desenfreno, riñas, lagrimas, sonrisas y gritos se concentraban en su cabeza, como el fuego lo hace en una chimenea en pleno mes de Enero.

Tuvo mil historias y olvidó olvidarles, estudió carreras en los corredores ya sólo le queda mi amor pa’ graduarse. Se ha sentido sola entre un millón... Las tragedias deja que se vayan, vales más.


Y hubo tanto ruido que al final llegó el final.

Escribía rápido, para no olvidar nada. Historias de amores de carretera, historias de amistades nuevas, viejas, perdidas y olvidadas, historias de superación o fracaso, la cuestión es dejarlo escrito.

Pelirroja de bote,sin corazón y en el escote la ermita del deseo donde se arrodillan los ateos. No era mujer para un poeta. En mitad de un blues, me plantó la princesita azul. 


Hay muchos tipos de mujeres, pero las de verdad son las mujeres fatales sin piedad ni pena, las que te queman los labios cuando te besan y se convierten en adicción.
De esas que se sienten solas entre la multitud, de las que se quedan atrapadas en el dolor durante tanto tiempo que olvidan como ser feliz.
Mujer amiga de la soledad y la tristeza, mujer amiga de la felicidad y las sonrisas infinitas.

Lágrimas de plástico azul rodando por las escaleras, los Romeos se demoran y las Julietas se desenamoran. ¿Cuándo cruzarán el autobús este callejón sin salida?

Noche de canciones con un agrio sabor a melancolía, un fuerte sabor a 'te voy a echar de menos'... tanto ruido que no se oyó suplicar.
De repente el silencio, la tinta se agota, se hace de noche... quizás sea hora de apagar la luz y esperar a que vuelva a salir el sol.


Esperemos una nueva sonrisa.
No busques la coherencia, porque no la hay...
-Moony.

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Sé feliz.

No te fíes de todos aquellos visionarios que hablen de la vida sin caballos galopando en su mirada. 

Ni escuches a quien no alce la vista de vez en cuando para mirarle las bragas a una estrella. No verás a ninguno de ellos llorando de emoción tras un orgasmo por una canasta sobre la bocina del eterno segundón. Sigue el ejemplo de los locos necesarios que se abrochan a la vida cuando quitan un botón, de los que encuentran a Dios al abrir tu cremallera. 

Síguelos a ellos. A los que piensan que solo el amor puede hacer que lo imposible se vuelva a repetir. A los poetas que saben que quien tiene un lápiz tiene un paraíso en el bolsillo. Sigue solo a esos. A los que buscan la hermosura en la niebla de un poema. A aquellos que cuando tocan una piel comprenden todo.

Y huye. Huye de quien tenga tanta razón que nunca tenga nada. De aquellos que jamás dudan, porque estarán mintiendo. Huye de quien no crea que un Lunes tiene un callejón hacia el Nirvana. De todo aquel que no considere que hay niños…

Y por eso esta letra te canto...

"Hoy me la crucé, con su agobio y sus prisas, que ya de temprano esa es su premisa.
Tobogán de emociones. Ahora sol, ahora sombra.
Y aunque el mundo te pide que seas superwoman, a veces caes a la lona.
Mujeres rotas, sin desconsuelo, siempre a merced del aguacero. Coraza en pecho y alma de mártir. Por fuera fuerte, por dentro frágil.
Y ten estudios. Cuida esos kilos de más. Y ten trabajo y no seas mala madre, que para ti esta despiadada sociedad pide el doble que otros hacen...
Son mujeres que caminan sin saber a donde caminar. Un refugio van buscando en la forma de un abrazo cuando ya no pueden más. Olvidaron de quererse que no hay tiempo para ti. Son tus sueños la utopía en un tren de cercanías que no va a parar aquí. Aun recuerdo cuando eramos chiquillos, esas tardes que hablabas del destino, donde no había ni planchas ni niños ni caminos malditos.
Y aunque sé que me quieres y te quiero, que culpable amor mío me siento."
Tino Tovar - Comparsa El Creador


Lo que Madrid me enseñó.

Odié la ciudad y sus prisas. Odié la ciudad y su cerveza (¿cómo puedes beber eso?). Odié el frío y la ciudad. Odié la ciudad y sus robos. Odié la ciudad y lo grande que esta era. Odié la ciudad y ella me hizo crecer, sobreviviendo. 
Hoy, echo la vista atrás y solo me queda sonreír por todo lo que he vivido. 
¿Siendo sincera? Ha sido un año perrísimo. He tenido días en los que abandonar era mi primera y única opción. He tenido días en los que el miedo me dejaba paralizada entre las cuatro paredes que forman mi habitación. He tenido tanto días de lágrimas que ya he olvidado los motivos por los que lloraba. 
Me quedo con todo el sufrimiento, los días malos y las lágrimas. Me quedo con todos los días en los que he deseado estar en casa, con los míos, cerca y no tan lejos. Me quedo con los días en cama, con fiebre, jaqueca o dolor de ovarios, esos días en los que no había nadie cerca que viniese a darme una pastilla (o un abrazo). Me quedo con su inseguridad, sus tres intentos de robos y …