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La canción que llegó en el momento adecuado.

'Solo tienes que ser un poco más valiente, porque de los cobardes nunca escribieron grandes historia' dijeron.

Ahí estaba ella, frente a la pantalla del ordenador tomándose una infusión para aplacar los nervios. La verdad es que quería ser valiente, tan solo tendría que decir unas pocas palabras... no era necesario hacer grandes actos pero el simple hecho de pensar lo que debía hacer la ponía muy nerviosa. Esos nervios que empiezan en el estómago y suben hasta la punta de la lengua... esos que no te dejan respirar y te provocan incluso mareos.

'Solo quiero verte ser valiente, por favor' se repetía a ella misma.

Hablamos de su propia felicidad, no debería pensárselo tanto. Y entonces escuchó...



Puedes convertir una frase en un arma o una droga, puedes ser esa persona rechazada o ser la reacción violenta de la falta de amor de alguien. Puedes empezar a hablar más alto, nada va a herirte como lo hacen las palabras cuando se asientan bajo tu piel, se mantienen dentro y no les da el sol, algunas veces, la sombra gana.

Pero claro, que pasaría si dices lo que quieres decir, dejas caer las palabras, honestamente, quiero verte ser valiente

Todo el mundo ha pasado por eso, hemos estado ahí, a todo el mundo su enemigo le ha hecho bajar la mirada y hecho 'desaparecer'. No huyas, deja de sujetarte la lengua, quizás haya una salida de la jaula en la que vives, quizás uno de estos días, puedas dejar entrar la luz, muéstrame cómo de grande es tu valentía.

Di lo que quieres decir...

Inocencia, tu historia de silencio, no te hará ningún bien... ¿de verdad has creído todo este tiempo que si lo haría? Deja que tus palabras sean cualquier cosa menos algo vacío... ¿por qué no les dices la verdad?

Honestamente, quiero verte ser valiente...




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Sé feliz.

No te fíes de todos aquellos visionarios que hablen de la vida sin caballos galopando en su mirada. 

Ni escuches a quien no alce la vista de vez en cuando para mirarle las bragas a una estrella. No verás a ninguno de ellos llorando de emoción tras un orgasmo por una canasta sobre la bocina del eterno segundón. Sigue el ejemplo de los locos necesarios que se abrochan a la vida cuando quitan un botón, de los que encuentran a Dios al abrir tu cremallera. 

Síguelos a ellos. A los que piensan que solo el amor puede hacer que lo imposible se vuelva a repetir. A los poetas que saben que quien tiene un lápiz tiene un paraíso en el bolsillo. Sigue solo a esos. A los que buscan la hermosura en la niebla de un poema. A aquellos que cuando tocan una piel comprenden todo.

Y huye. Huye de quien tenga tanta razón que nunca tenga nada. De aquellos que jamás dudan, porque estarán mintiendo. Huye de quien no crea que un Lunes tiene un callejón hacia el Nirvana. De todo aquel que no considere que hay niños…

Y por eso esta letra te canto...

"Hoy me la crucé, con su agobio y sus prisas, que ya de temprano esa es su premisa.
Tobogán de emociones. Ahora sol, ahora sombra.
Y aunque el mundo te pide que seas superwoman, a veces caes a la lona.
Mujeres rotas, sin desconsuelo, siempre a merced del aguacero. Coraza en pecho y alma de mártir. Por fuera fuerte, por dentro frágil.
Y ten estudios. Cuida esos kilos de más. Y ten trabajo y no seas mala madre, que para ti esta despiadada sociedad pide el doble que otros hacen...
Son mujeres que caminan sin saber a donde caminar. Un refugio van buscando en la forma de un abrazo cuando ya no pueden más. Olvidaron de quererse que no hay tiempo para ti. Son tus sueños la utopía en un tren de cercanías que no va a parar aquí. Aun recuerdo cuando eramos chiquillos, esas tardes que hablabas del destino, donde no había ni planchas ni niños ni caminos malditos.
Y aunque sé que me quieres y te quiero, que culpable amor mío me siento."
Tino Tovar - Comparsa El Creador


Lo que Madrid me enseñó.

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Hoy, echo la vista atrás y solo me queda sonreír por todo lo que he vivido. 
¿Siendo sincera? Ha sido un año perrísimo. He tenido días en los que abandonar era mi primera y única opción. He tenido días en los que el miedo me dejaba paralizada entre las cuatro paredes que forman mi habitación. He tenido tanto días de lágrimas que ya he olvidado los motivos por los que lloraba. 
Me quedo con todo el sufrimiento, los días malos y las lágrimas. Me quedo con todos los días en los que he deseado estar en casa, con los míos, cerca y no tan lejos. Me quedo con los días en cama, con fiebre, jaqueca o dolor de ovarios, esos días en los que no había nadie cerca que viniese a darme una pastilla (o un abrazo). Me quedo con su inseguridad, sus tres intentos de robos y …