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A mi yo de ayer.-

Querida sobre la vida...

Hay respuestas que no serán respondidas. Te podrás llevar el palo de tu vida o llegar donde nadie llegó ni en sus sueños. Porque los imposibles no existen, solo son improbables.
La gente busca malos ejemplos que lo justifiquen.
La vida se mide en los momentos en los que te sientes vivo, así que vive.
Trata de decir siempre lo que sientes y siempre lo que piensas, no digas todo lo que piensas pero sí piensa en todo lo que dices. Diferencia entre gente normal y la corriente.
Que los amigos y amores vienen y van, pero solo los verdaderos se quedan hasta el final.
No prometas feliz, no respondas enfadado, no decidas con el día gris, perdona rápido, agradece lento, quiere de verdad y contento, nunca dejes que no te vean reír. Duerme menos y sueña más.

Pide que te quieran cuando menos lo merezcas, posiblemente sea cuando más lo necesites. 
Porque quien te quiere también daña, porque hay miradas que lo dicen todo y ojos que no dicen nada. Que se coge antes al cojo, ya que un mentiroso también es un hombre de palabra. Que la apariencia engaña y a veces la mejor sonrisa esconde tras de sí una doble cara. Que todo lo bueno y lo malo se acaba por eso disfruta como si no hubiera mañana.

Quiere, déjate querer
Supera, disfruta, aprende que todo llega.


Porque los sauces también ríen, las hienas también lloran, Porque el mejor flechazo es a primera risa.
He vivido de la poesía y cuando muera seré suicida, un muerto que saltó al vacío para poder volver a la vida.
La verdad murió tantas veces que da miedo vivir en la mentira, porque mentimos al conocernos, mentimos en la despedida. Aunque la peor falta de ortografía es el te quiero que no se siente.
Nos evitamos evitar por principios, evitamos volver a empezar, ahogué las penas que fueron a morir al mar.


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Sé feliz.

No te fíes de todos aquellos visionarios que hablen de la vida sin caballos galopando en su mirada. 

Ni escuches a quien no alce la vista de vez en cuando para mirarle las bragas a una estrella. No verás a ninguno de ellos llorando de emoción tras un orgasmo por una canasta sobre la bocina del eterno segundón. Sigue el ejemplo de los locos necesarios que se abrochan a la vida cuando quitan un botón, de los que encuentran a Dios al abrir tu cremallera. 

Síguelos a ellos. A los que piensan que solo el amor puede hacer que lo imposible se vuelva a repetir. A los poetas que saben que quien tiene un lápiz tiene un paraíso en el bolsillo. Sigue solo a esos. A los que buscan la hermosura en la niebla de un poema. A aquellos que cuando tocan una piel comprenden todo.

Y huye. Huye de quien tenga tanta razón que nunca tenga nada. De aquellos que jamás dudan, porque estarán mintiendo. Huye de quien no crea que un Lunes tiene un callejón hacia el Nirvana. De todo aquel que no considere que hay niños…

Y por eso esta letra te canto...

"Hoy me la crucé, con su agobio y sus prisas, que ya de temprano esa es su premisa.
Tobogán de emociones. Ahora sol, ahora sombra.
Y aunque el mundo te pide que seas superwoman, a veces caes a la lona.
Mujeres rotas, sin desconsuelo, siempre a merced del aguacero. Coraza en pecho y alma de mártir. Por fuera fuerte, por dentro frágil.
Y ten estudios. Cuida esos kilos de más. Y ten trabajo y no seas mala madre, que para ti esta despiadada sociedad pide el doble que otros hacen...
Son mujeres que caminan sin saber a donde caminar. Un refugio van buscando en la forma de un abrazo cuando ya no pueden más. Olvidaron de quererse que no hay tiempo para ti. Son tus sueños la utopía en un tren de cercanías que no va a parar aquí. Aun recuerdo cuando eramos chiquillos, esas tardes que hablabas del destino, donde no había ni planchas ni niños ni caminos malditos.
Y aunque sé que me quieres y te quiero, que culpable amor mío me siento."
Tino Tovar - Comparsa El Creador


Lo que Madrid me enseñó.

Odié la ciudad y sus prisas. Odié la ciudad y su cerveza (¿cómo puedes beber eso?). Odié el frío y la ciudad. Odié la ciudad y sus robos. Odié la ciudad y lo grande que esta era. Odié la ciudad y ella me hizo crecer, sobreviviendo. 
Hoy, echo la vista atrás y solo me queda sonreír por todo lo que he vivido. 
¿Siendo sincera? Ha sido un año perrísimo. He tenido días en los que abandonar era mi primera y única opción. He tenido días en los que el miedo me dejaba paralizada entre las cuatro paredes que forman mi habitación. He tenido tanto días de lágrimas que ya he olvidado los motivos por los que lloraba. 
Me quedo con todo el sufrimiento, los días malos y las lágrimas. Me quedo con todos los días en los que he deseado estar en casa, con los míos, cerca y no tan lejos. Me quedo con los días en cama, con fiebre, jaqueca o dolor de ovarios, esos días en los que no había nadie cerca que viniese a darme una pastilla (o un abrazo). Me quedo con su inseguridad, sus tres intentos de robos y …