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dancing in the mirror, otro año más.

Este ha sido un año de caídas, decepciones, golpes de esos que te da la vida sin esperarlos. Un año para sentirse desplazada, inútil, fuera de lugar, indecisa, insegura muy insegura. Ha sido un año de dramas y crisis existenciales, dónde voy, quién soy, por qué estoy aquí. Ha sido un año de lucha. Ha sido un año para tener miedo y llorar (demasiado). Un año para echar a personas de tu vida, con todo el dolor del alma, y perder a personas sin poder hacer nada. Un año para sentir que no puedes más, que todo esto es superior a ti y no vas a poder seguir adelante. Ha sido un año para sentirse pequeña. Ha sido un año que ha obligado a madurar contra la voluntad establecida. (https://www.youtube.com/watch?v=xtSye1rio40)

Pero también ha habido momentos de valentía (con traje de flamenca incluido), momentos de risas (demasiadas) sola y acompañada, momentos de abrazos y besitos. Ha sido un año para pasárselo bien, literalmente. Un año de grabaciones interminables, frío y agobios que han terminado en risas y con buen sabor de boca. Ha sido un año de amistades aleatorias y confusivas, que prometen durar mucho. Ha sido año de cerrar todos los bares y llegar a casa dispuesta a no recordar nada a la mañana siguiente. Ha sido año de ver a personas altas lanzando grandes triples acompañadas de enormes personitas. Ha sido año de mirar a las estrellas y darles un nuevo significado a todas. Ha sido año de comenzar nuevas aventuras y decidir compartir la vida. Ha sido un año para reconocer que soy despistada, torpe y risueña.

Ha sido año de mezclar peces con corderos y nieve. Ha sido año de ser divas y tener los mayores pechos del lugar. Ha sido año de compartir piso con gente aleatoria (mucha gente), pero solo habrá dos reinas (princesas) del lugar. Ha sido año de conocer nuevas personas y sentirse querida, estando lejos de casa. Ha sido año de escoger a una nueva familia, esa que llaman amigos. 

Pues sí, quizás haya sido como todos estos años anteriores pero nadie me quita que haya cosas nuevas que marcar bien. Ahora que viene un año nuevo yo no pienso esperar nada más.

Solo espero que sea un año cargado de agobios, caídas, decepciones, lágrimas y sentimiento de soledad, porque sólo de esa manera aprendes a valorar lo que tienes, sea mucho o poco. Hoy brindo por poder seguir siendo feliz, por seguir bailando frente al espejo muchos años más...


Adiós 2014.

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Sé feliz.

No te fíes de todos aquellos visionarios que hablen de la vida sin caballos galopando en su mirada. 

Ni escuches a quien no alce la vista de vez en cuando para mirarle las bragas a una estrella. No verás a ninguno de ellos llorando de emoción tras un orgasmo por una canasta sobre la bocina del eterno segundón. Sigue el ejemplo de los locos necesarios que se abrochan a la vida cuando quitan un botón, de los que encuentran a Dios al abrir tu cremallera. 

Síguelos a ellos. A los que piensan que solo el amor puede hacer que lo imposible se vuelva a repetir. A los poetas que saben que quien tiene un lápiz tiene un paraíso en el bolsillo. Sigue solo a esos. A los que buscan la hermosura en la niebla de un poema. A aquellos que cuando tocan una piel comprenden todo.

Y huye. Huye de quien tenga tanta razón que nunca tenga nada. De aquellos que jamás dudan, porque estarán mintiendo. Huye de quien no crea que un Lunes tiene un callejón hacia el Nirvana. De todo aquel que no considere que hay niños…

Y por eso esta letra te canto...

"Hoy me la crucé, con su agobio y sus prisas, que ya de temprano esa es su premisa.
Tobogán de emociones. Ahora sol, ahora sombra.
Y aunque el mundo te pide que seas superwoman, a veces caes a la lona.
Mujeres rotas, sin desconsuelo, siempre a merced del aguacero. Coraza en pecho y alma de mártir. Por fuera fuerte, por dentro frágil.
Y ten estudios. Cuida esos kilos de más. Y ten trabajo y no seas mala madre, que para ti esta despiadada sociedad pide el doble que otros hacen...
Son mujeres que caminan sin saber a donde caminar. Un refugio van buscando en la forma de un abrazo cuando ya no pueden más. Olvidaron de quererse que no hay tiempo para ti. Son tus sueños la utopía en un tren de cercanías que no va a parar aquí. Aun recuerdo cuando eramos chiquillos, esas tardes que hablabas del destino, donde no había ni planchas ni niños ni caminos malditos.
Y aunque sé que me quieres y te quiero, que culpable amor mío me siento."
Tino Tovar - Comparsa El Creador


Lo que Madrid me enseñó.

Odié la ciudad y sus prisas. Odié la ciudad y su cerveza (¿cómo puedes beber eso?). Odié el frío y la ciudad. Odié la ciudad y sus robos. Odié la ciudad y lo grande que esta era. Odié la ciudad y ella me hizo crecer, sobreviviendo. 
Hoy, echo la vista atrás y solo me queda sonreír por todo lo que he vivido. 
¿Siendo sincera? Ha sido un año perrísimo. He tenido días en los que abandonar era mi primera y única opción. He tenido días en los que el miedo me dejaba paralizada entre las cuatro paredes que forman mi habitación. He tenido tanto días de lágrimas que ya he olvidado los motivos por los que lloraba. 
Me quedo con todo el sufrimiento, los días malos y las lágrimas. Me quedo con todos los días en los que he deseado estar en casa, con los míos, cerca y no tan lejos. Me quedo con los días en cama, con fiebre, jaqueca o dolor de ovarios, esos días en los que no había nadie cerca que viniese a darme una pastilla (o un abrazo). Me quedo con su inseguridad, sus tres intentos de robos y …