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Querido diario: que en el fondo estoy bien.

Los cambios nunca son fáciles.

Hasta el momento, nunca tuve fuertes lazos con nadie por lo que ir de un sitio a otro apenas me costaba trabajo. Me adaptaba rápidamente al nuevo lugar y limitaba mi tiempo de echar de menos a los que estaban lejos, prefería disfrutar cada segundo. El problema llega cuando has conseguido estrechar lazos con ciertas personas, los cuáles son suficientemente fuertes como para que una pequeña parte de ti se niegue a adaptarse a una nueva vida. El sentimiento de echarlos de menos y tener que sobrevivir un año lejos de ellos, pesa mucho más de lo que yo creía.

Y es que los cambios nunca son fáciles. En el caso de que te encuentres un cambio en tu vida que no te provoque ni el más mínimo dolor de cabeza... es un cambio que no merece la pena. Siempre he creído que las cosas que más trabajo cuestan son las que más merecen la pena; y a mi me está costando la vida.

Siempre soñé con vivir la oportunidad que estoy viviendo ahora lo que nunca llegué a pensar es que me costaría tanto. Ya me lo decía mi madre: "las primeras semanas llorarás pero pronto te adaptarás al cambio". Nunca la quise escuchar, pero llevaba razón.

Si hoy escribo esto es porque en el fondo, estoy feliz. A pesar de tener días en los que parezca que no...

Porque lo primero que me dijo la vida cuando llegué aquí es que 'la distancia te enseña a valorar lo que tienes' además de demostrarte quienes están ahí siempre y quienes están momentáneamente.

También me gusta pararme dos segundos y pensar hasta donde estoy llegando. Un día me dijeron que me olvidase de intentar entrar en la carrera que estoy estudiando porque mi nota media (bastante buena si la comparamos con el resto) no me daría para entrar y tampoco sería capaz de sacar en selectividad la nota suficiente para ello. A día de hoy, estoy estudiando tercero de carrera en Madrid... y un día me dijeron que no lo conseguiría.

Supongo, aunque no estoy muy segura, que el secreto está en no rendirte. En no tirar la toalla. En no perder la esperanza de que todo saldrá bien, aunque el día esté de lo más negro y las nubes se empeñen en impedirte ver el sol. Porque quizás esté viviendo los mejores años de mi vida y aún no sea del todo consciente (aunque algo sospecho). Ser fuerte, como diría algunos. Echarle cojones al asunto, como dirían otros. Afrontar la vida, crecer y madurar... por mucho que yo pretenda seguir viviendo con Peter Pan.

Cuando vuelvas serás una persona más completa. Con nuevas experiencias. Con nuevas historias que contar y nuevas historias que oir. Habrás conocido a muchas personas. Y quizás, lo más importante, es que vuelvas conociéndote Madrid como la palma de tu mano.

Recuerda: la aventura no ha hecho más que comenzar y ningún comienzo es fácil, sino la vida sería muy aburrida.

Y con esto, querido diario, me despido hasta mañana. ¡Buenas noches!



Oh, if you could see me now.

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