viernes, 19 de febrero de 2016

La burbuja de Gloria


Ahí es donde ella se había instalado a vivir desde hacía unos cuantos días. Las cosas se torcieron demasiado en su vida y encontró la perfecta salida, entrar en la burbuja. Las puertas estaban abiertas y ella necesitaba una salida del mundo en el que estaba viviendo. Un mundo demasiado grande, demasiado duro y ella era un ser demasiado pequeña, demasiado débil. 

Los días pasaban...

Día 0. El estallido de la realidad: Todo se volvió negro, todo iba mal. La mala suerte la llevaba agarrada de la mano desde hacía algunos días. En ese mismo instante el miedo de apoderó de su pequeño cuerpo e hizo que todo se volviese borroso ante su mirada. 


Día 0. ¿Qué hago?: Horas más tardes, cansada de tener que mantenerse de pie y fingir que quiere vivir algo se activó en su mente. Cambió sus planes, su actitud. Dejó de llorar. Comenzó a reír. Había entrado en la burbuja sin darse cuenta... Ella esta bien. Ella sonríe.

Día 1 y 2. Es imposible dormir: El miedo iba junto a ella a todas partes, no la dejaba respirar, la estaba agobiando. Eran las pesadillas las que la acompañaban por las noches. Imágenes fijas o persecuciones en las que nadie podía salvarse. Ni los mejores aliados tranquilizantes podían ayudarla a vivir pero la burbuja la mantenía a salvo y segura. Todo está bien. Ella sonríe.

Día 3. Duele: No es fácil mantenerse en pie. Que los golpes duelen y ella sentía demasiado. La burbuja era bonita. Ella aún no era consciente de que se encontraba dentro de ella, simplemente se dedicaba a respirar y caminar hacia adelante. Nunca hacia atrás. Caminaba como si de una obligación se tratase, sin percatarse de lo que ocurría a su alrededor. Le cuesta respirar y se agobia cuando la gente la rodea. Si le pinchas no sangra. Todo está bien. Ella sonríe.

Día 4. Ha descubierto su secreto: Después de tanto caminar, de repente se detuvo en su camino. Se tumbó en un parque y cerró los ojos. Escuchó todo lo que había a su alrededor y se dio cuenta que todo era bonito, que nada era tan malo. 'Me gustaría ser libre, me gustaría ser esta pluma que puede volar hacia donde quiera sin tener que cargar con el dolor que siente un ser humano' - se dijo a ella misma. Y esas palabras retumbaron en su cabeza con más fuerza de la prevista. Un grito que solo ella pudo escuchar. Estaba viviendo en una mentira, un sentimiento de bienestar que la mantenía 'a flote' cuando en realidad estaba en lo más hondo del abismo. Nada iba bien. Ella no sonreía. Su deber era salir de esa burbuja pero sabía que fuera todo iba a ser más complicado, más duro y no estaría tan segura como lo estaba en la burbuja.

Día 4. ¿Quién es más poderoso el aire o el fuego?: Nunca le gustó considerarse una persona débil y después de descubrir que vivía dentro de la burbuja pensó. Pensó. El aire apagaba el fuego. El fuego hacía daño, mucho, demasiado. Ella pensó. ¿Sería aire? ¿Sería fuego? ¿Quién era más poderoso? Ella quería ser poderosa y sacó fuerzas (nadie sabe de donde) para mantenerse a flote. Pero a flote de verdad. 

Día 5. Salir sola a la calle: El miedo es menor. Ella siente como pretende darle la mano pero no lo permite. No se deja agarrar. Se agobia. El dolorcito persiste pero ella lucha por mantenerse fuerte. Aunque no le gusta vivir así... 

"Espero que te duela la vida, que no puedas más y que veas ese rayo de sol que te alumbra, que te aferres a el cual clavo ardiendo en un acantilado. Espero que no sepas que hacer y aún así lo hagas. Espero que vivas, que sobrevivas y que te queden cicatrices." - se dijo a ella misma antes de soltar el bolígrafo sobre el papel y levantarse de la mesa. Se dirigió a la puerta y salió. 



Nadie sabia como sería el día de mañana pero hoy iba a luchar por su propia felicidad, aunque en ocasiones la pena la ahogase.