Ir al contenido principal

el Katrina que nacía en mi interior

Sólo el hombre íntegro es capaz de confesar sus faltas y de reconocer sus errores”. - Benjamin Franklin.


El ser humano, dentro de la inmensidad del universo, es esa pequeña y diminuta mota de polvo que no puedes ver pero sabes que está ahí. Y aún siendo tan pequeño tiene una gran capacidad, que supera con creces sus dimensiones físicas y corporales, para cometer errores. 

Hay quienes dicen que estamos hechos de músculos, huesos, sangre, agua, piel, sentimientos, pensamientos, energía, razón y corazón... pero realmente estamos hechos de errores. Hay personas que son error desde que son concebidas, otras se convierten en error en el mismo instante en que asoman la cabeza a este mundo, puede que algunos tarden unos cuentos minutos pero en definitiva, todos estamos hechos de errores. 

Pero qué ocurre cuando nos encontramos ante una lucha constante entre un mundo duro y cruel que se enfrenta a una chica complicada, dura consigo misma que comete muchos errores. Ocasionalmente, le gusta tropezar con la piedra (error) de las malas reacciones, ¿cómo dar marcha atrás cuándo has cometido ese error? Una de las consecuencias más directas y rápidas es el origen de un huracán de sentimientos que comienzan a devorarla por dentro lenta pero dolorosamente, porque sabe perfectamente que acaba de meter la pata hasta el fondo y no hay marcha atrás. Maldita sea.

Ese huracán está formado por fuertes ráfagas de culpa que quema por dentro, de no saber cómo solucionar el caos que se ha formado dentro de una persona tan difícil. A partir de ese momento todo se irá alborotando, por mucho que intentas aplacar el huracán todo sale al revés y no haces más que avivar la llama, empeorar las cosas, agravar los efectos secundarios que esto va a tener. Y ahí sigues, inmóvil con los ojos llenos de lágrimas sin saber qué hacer, intentando excusarte sin saber por qué. 

Y de repente, el huracán pone distancia entre los dos... donde esa distancia rápidamente se convierte el abismo más peligroso visto por mis ojos. A fin de cuentas son palabras imprudentes que salieron sin permiso, y ahora todo es caos en mi interior, miedo, inseguridad, sentir como esa mota de polvo va a ser absorbida por un atrapa polvo. 

Soy el huracán y la calma, soy la tempestad y la tranquilidad, soy el caos dentro de un cierto orden... en definitiva, soy la que comete errores sin quererlo para después sufrir como la que más. 

Sólo pretendo ser una persona íntegra, confesar mis faltas y reconocer mis errores. Perdóname. Intentaré arreglar esos destrozos que yo misma he causado, a veces la lucha contra el mundo cruel se me va de las manos y termina afectan a regiones que no tenían nada que ver en esta disputa.  




Entradas populares de este blog

Sé feliz.

No te fíes de todos aquellos visionarios que hablen de la vida sin caballos galopando en su mirada. 

Ni escuches a quien no alce la vista de vez en cuando para mirarle las bragas a una estrella. No verás a ninguno de ellos llorando de emoción tras un orgasmo por una canasta sobre la bocina del eterno segundón. Sigue el ejemplo de los locos necesarios que se abrochan a la vida cuando quitan un botón, de los que encuentran a Dios al abrir tu cremallera. 

Síguelos a ellos. A los que piensan que solo el amor puede hacer que lo imposible se vuelva a repetir. A los poetas que saben que quien tiene un lápiz tiene un paraíso en el bolsillo. Sigue solo a esos. A los que buscan la hermosura en la niebla de un poema. A aquellos que cuando tocan una piel comprenden todo.

Y huye. Huye de quien tenga tanta razón que nunca tenga nada. De aquellos que jamás dudan, porque estarán mintiendo. Huye de quien no crea que un Lunes tiene un callejón hacia el Nirvana. De todo aquel que no considere que hay niños…

Y por eso esta letra te canto...

"Hoy me la crucé, con su agobio y sus prisas, que ya de temprano esa es su premisa.
Tobogán de emociones. Ahora sol, ahora sombra.
Y aunque el mundo te pide que seas superwoman, a veces caes a la lona.
Mujeres rotas, sin desconsuelo, siempre a merced del aguacero. Coraza en pecho y alma de mártir. Por fuera fuerte, por dentro frágil.
Y ten estudios. Cuida esos kilos de más. Y ten trabajo y no seas mala madre, que para ti esta despiadada sociedad pide el doble que otros hacen...
Son mujeres que caminan sin saber a donde caminar. Un refugio van buscando en la forma de un abrazo cuando ya no pueden más. Olvidaron de quererse que no hay tiempo para ti. Son tus sueños la utopía en un tren de cercanías que no va a parar aquí. Aun recuerdo cuando eramos chiquillos, esas tardes que hablabas del destino, donde no había ni planchas ni niños ni caminos malditos.
Y aunque sé que me quieres y te quiero, que culpable amor mío me siento."
Tino Tovar - Comparsa El Creador


Lo que Madrid me enseñó.

Odié la ciudad y sus prisas. Odié la ciudad y su cerveza (¿cómo puedes beber eso?). Odié el frío y la ciudad. Odié la ciudad y sus robos. Odié la ciudad y lo grande que esta era. Odié la ciudad y ella me hizo crecer, sobreviviendo. 
Hoy, echo la vista atrás y solo me queda sonreír por todo lo que he vivido. 
¿Siendo sincera? Ha sido un año perrísimo. He tenido días en los que abandonar era mi primera y única opción. He tenido días en los que el miedo me dejaba paralizada entre las cuatro paredes que forman mi habitación. He tenido tanto días de lágrimas que ya he olvidado los motivos por los que lloraba. 
Me quedo con todo el sufrimiento, los días malos y las lágrimas. Me quedo con todos los días en los que he deseado estar en casa, con los míos, cerca y no tan lejos. Me quedo con los días en cama, con fiebre, jaqueca o dolor de ovarios, esos días en los que no había nadie cerca que viniese a darme una pastilla (o un abrazo). Me quedo con su inseguridad, sus tres intentos de robos y …